APRIÉTESE EL CINTURÓN

APRIÉTESE EL CINTURÓN

La historia está tan contada, que hasta flojera da retomar el hilo. En diciembre de 2013 la tarifa de transporte público subió de 6 a 7 pesos, acompañada de un ramillete de promesas incumplidas y hoy olvidadas.

Que las rutas contarían con una base en la que los conductores pudieran descansar e ir a un baño siempre limpio, que por fin sabríamos el momento exacto en que pasaría el camión, en lugar de esperar a la buena de dios por horas o minutos, dependiendo de la suerte; que habría paradas dignas dónde esperar, y que los choferes ya no andarían a las carreras ni jugarían a ellas. ¿Se acuerdan?

El transporte sería cómodo y eficiente y la vida sería bella.

Nada de esto pasó y mejor pasaron a un nuevo aumento a cambio de un modelo de prepago con tarjeta que incluye choferes perfumados, uniformados, bien peinados y con distintivo de identificación, manejando camiones limpios, con letreros luminosos y olor a nuevo.

El precio de nueve pesos comenzó ayer domingo y de momento aplica solamente en la Ruta Artesanos, que va de la colonia Alfredo Barba a la Avenida Artesanos y Melquiades Campos. Seguramente el aumento vendrá en efecto dominó, siguiendo el tren ligero y el MacroBus, para terminar tarde o temprano, aplicando en el ya famoso 380.

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