El divorcio de Españistán

El divorcio de Españistán

Los mexicanos hemos visto consternados la hasta ahora tentativa de independencia/divorcio de los catalanes con respecto de España. Sin embargo, ya puestos a tomar partido, muchos han tomado el de que España siga siendo “una”, (grande y libre quizá no, pero UNA… en eso parecen coincidir).

Incluso tenemos al Canciller Mirrey-garay, el que vino a aprender y no ha aprendido ni a quién preguntarle, diciendo que se desconocería la independencia de Cataluña con base en el Derecho Internacional.

Si este sujeto de dudosa mexicanidad le hubiera preguntado a alguno de los abogados que hay en la Cancillería a su cargo sabría que, como precedente, hay una sentencia dictada por la Corte Internacional de Justicia que sostiene que la declaración unilateral de independencia de Kósovo no violenta el derecho internacional. Y si hubiera preguntado, ya no digo a cualquier miembro de Servicio Exterior Mexicano, sino a cualquier empleado de mínimo nivel en la Cancillería, le hubieran explicado que la tradición diplomática mexicana no reconoce ni desconoce países; sino que se limita a establecer o no relaciones diplomáticas con los mismos.

Hace algunos años un amigo me decía que el divorcio tendría que ser libre (como es ahora) y que cualquiera debería de poder divorciarse de su pareja por la sencilla razón de que ya no la ama. En el momento me pareció un absurdo y dije que era “antijurídico”, que negaba el derecho a ser oído y vencido en juicio, que el matrimonio era un pacto y que para disolverlo se necesitaba la voluntad de los dos, bla, bla, bla. El tiempo le dio la razón a mi amigo. Hoy por hoy, el único requisito para divorciarse es estar casado.

España se empieza a configurar como nación a raíz del matrimonio de Fernando el Católico, Rey de Aragón y Conde de Barcelona, con Isabel la Católica, Reina de Castilla y León. Con el matrimonio de ambos monarcas ambas naciones quedaron casadas y más tarde o más temprano, como dice la iglesia, formaron más o menos un solo cuerpo, o más bien territorio; mismo al que algunos mexicanos llegaron a llamar “La Madre Patria”.

Como ya comentamos, ante la tentativa de Fernando (Cataluña) de divorciarse de Isabel (Castilla-León o, como dicen algunos, “el resto de España”) los mexicanos nos quedamos consternados, pero al final de cuentas prevalece el complejo de Edipo y preferimos a mamá Isabel.

Lo anterior es explicable porque los mexicanos tenemos una mucho más de castellanos que de catalanes. Porque los catalanes, dado que la expedición de Colón fue pagada por Isabel (El Reino de Castilla y León), tuvieron prohibido venir a América por los dos primeros siglos de colonización. De hecho había una conseja que decía: “A Castilla y a León nuevas tierras dio Colón”.

Por otra parte, los sistemas de becas españoles procuran que los mexicanos que van a estudiar a España no vayan a Cataluña, sino que se queden en las demarcaciones de lo que fueron los Reinos de Castilla y León. Muchos más estudiantes mexicanos van y pasan una temporada de sus vidas en España, que en Cataluña. Actualmente esta situación se ha medio revertido gracias a que Barcelona se puso de moda para los estudiantes y los turistas. Sin embargo, es insuficiente para revertir una tendencia de décadas.

Otra de las explicaciones sería que la generación que hoy tiene la batuta en México creció admirando y siguiendo a Hugo Sánchez y, por consiguiente, siendo partidarios en mayor o menor medida del Real Madrid. En España los equipos de futbol suelen etiquetarse con determinadas posturas políticas y el Real Madrid es el equipo al que respaldan los fascistas españoles, que son los más firmes defensores de la unidad territorial; luego entonces, al calor de algunas copas, entre gol y gol, jugada y jugada, la ideología también va permeando.

Finalmente, como razón muy inconsciente, está la barrera del idioma. Los catalanes se expresan fundamentalmente en catalán y los españoles en español, para efectos de empatía, es ventaja.

Lo que muchos no parecemos entender es que, al margen de cualquier consideración legal, porque todas las secesiones e independencias, para efectos del derecho interno son ilegales; Isabel y Fernando ya no se llevan bien y por lo tanto conviene que cada uno siga su camino y encuentre su propio destino.

1 comment

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  1. Maga

    16 octubre, 2017 at 1:50 PM

    Excelente

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