El hostigamiento sexual

El hostigamiento sexual

“La violencia sólo puede encontrarse en el domino de los medios y no en el de los fines (…) hay tan poco problema en la utilización de la violencia para fines justos, como para toda persona que siente el «derecho» de desplazar su cuerpo hacia una meta deseada”

W.B.

Que no se olvide que el pasado 1 de junio se manifestaron un grupo de mujeres contra el acoso sexual en la Universidad de Guadalajara por parte de un profesor del CENTRO UNIVERSITARIO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES (CUCSH) hacia una maestra y varias alumnas de la Lic. en Antropología.

Este evento da cuenta que por primera vez se habla de un hecho latente como un delito que es el hostigamiento sexual, cabe aclarar que el acoso sexual se convierte en hostigamiento sexual cuando es ejercido desde una posición de poder hacia una persona subordinada y este es de carácter sexual, por lo que el código penal de Jalisco lo castiga de 1 a 4 años de prisión. Por otra parte, las prácticas de hostigamiento y acoso sexual han sido comunes en espacios académicos como las universidades y habrá sido un hito histórico contra la normalización de la violencia de género, que se logre una sanción al acto. Es decir, el hostigamiento, estadísticamente hablando, les sucede más a las personas que se identifican como mujeres, ya que se les considera en el imaginario cultural, en posición de vulnerabilidad ante el tren de la “sexualidad masculina”, esa que decía Lacan: “es toda Fálica”.

Todo este acontecimiento pone en perspectiva la normalización de la violencia, es decir, cuando la violencia se convierte en la norma y pasa como un hecho anecdótico o casual, lo peligroso de eso es que nunca podamos preguntarnos ¿si es necesario que se hostigue o acose a mujeres en la calle? ¿si es necesario que los géneros atiendan a los actos performativos que describía Butler?

Así las prácticas cotidianas de violencia de género ponen la alfombra roja a la normalización de humanos de primera o de segunda clase, con poder o sin él, con la defensa de la opinión pública o sin ella. Esto es, que alguien hostigue-acose sexualmente a otro alguien se convierte en un acto de legitimación de las relaciones de poder y que le suceda más a las mujeres, atiende a la relación de desigualdad derivada de los géneros binarios y de las “vulnerabilidades” implícitas en los imaginarios de los y las sujetas en México, es decir colocar a las mueres como sujetas “vulnerables” en lugar de sujetas “vulneradas”, nos hace reconocer que si es cuestión de género el acoso y no es casual que haya sido “invisible” todos estos años y tampoco es casual que le suceda, si sucedió, a las alumnas en vez de los alumnos, o aun coordinador en lugar de una maestra.

Los hechos están sobre la mesa, nos toca pensarlos y repensarlos, nos toca pensar en el acto como un delito aislado o una práctica que cada vez se visibilizara más y pensar muy bien un: – “venga a visitarme más seguido para seguir con tus trámites”.

 

COLETA – Colectivo Lésbico Tapatío

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