Equinos desaparecen para convertirse en salchichas

Equinos desaparecen para convertirse en salchichas

La abogada que presentó la denuncia, explica que los caballos después de ser explotados jalando los carruajes, terminan en el rastro para ser convertidos en salchichas.

Las bellas calandrias que se postran frente al Museo Regional de Jalisco esconden un turbio expediente que está siendo investigado por elementos de la Fiscalía General del Estado de Jalisco (FGEJ). Las acusaciones convencionales que datan de años atrás, giran entorno al maltrato del que presuntamente son víctimas estos animales, asunto que incluso tuvo cabida en el Congreso del Estado Jalisco durante la legislatura que está por concluir.

Pero la reciente desaparición de 54 equinos, generó que incluso una abogada ambientalista identificada como Anayeli Gálvez tomara cartas en el asunto de manera personal.

Del listado de 88 caballos que reconoció el Ayuntamiento de Guadalajara en la dirección de Protección Animal que dirige Merilyn Gómez Pozos vía su Unidad de Transparencia, 54 de ellos no coinciden con el registro del parte médico otorgado también por vía transparencia por la Secretaría Administrativa del Centro Universitario de Ciencias Biológicas de la Universidad de Guadalajara (UDG), oficina encargada de ofrecer atención médica desde hace más de 10 años a los caballos.

Los animales son registrados bajo el mismo nombre pero con diferentes características, es decir, la edad, algunas señas particulares y el peso de esos 54 animales, no corresponden a lo reportado por el Ayuntamiento que dirige Enrique Alfaro Ramírez.

El expediente de registro 629662/2017 del que Número Cero posee una copia revela al primer investigado por el caso. Se trata del médico veterinario Rubén Anguiano Estrella oriundo del estado de Colima y egresado de la Universidad de Guadalajara. Anguiano Estrella ya se había identificado públicamente para medios de comunicación de Guadalajara en octubre del año pasado como el especialista quien atiende a los 110 caballos que jalan aquellos carruajes decorativos. Además aseguraba que quienes estaban en contra de la tracción a sangre, era por “ignorancia” (sic). Luego se supo que era poseedor de por lo menos una calandria. Pese a que lo negó en la comparecencia frente a oficiales a quienes juró decir la verdad. Según él presta su nombre pero no es el autentico dueño.

El médico zootecnista fue citado a comparecer frente a las autoridades luego de la querella presentada por el fallecimiento de uno de los caballos. El caballo Pantera, como fue identificado por sus dueños, falleció en el Centro Histórico de Guadalajara por la noche en el cruce de la Calzada Independencia y la calle Prisciliano Sanchez. El cadáver del equino fue trasladado al centro médico “Los Alamitos” en el que Anguiano Estrella es el director.

En la declaración del médico, reconoce haber escuchado que a pesar de que el equino presentaba fuertes complicaciones médicas, seguía trabajando luego de habérsele aplicado una inyección intravenosa de Fenilbutazona. Y no fue hasta la noche que el dueño del animal Hugo Arena Rodríguez se comunicó para informar sobre los malestares (Cólico severo y sudación excesiva). Pero ya era demasiado tarde y, el parte médico argumenta “muerte por causas naturales”.

LA DESAPARICIÓN DE LOS EQUINOS

En entrevista para este medio de comunicación, la abogada penalista Anayeli Gálvez explica el modo en que operaron las autoridades luego de que decidió tomar el caso por su propia cuenta y denunciar las anomalías que identificó en el proceso. Le negaron los expedientes.

A sumada la cuenta, la información que las autoridades le proporcionaron sobre el caso, no coincide. Gálvez denuncia que tuvo que ser ella quien investigue el estado procesal puesto que la Ministerio Público (MP), Violeta Cristina Meza Jimenez según las declaraciones del acta anteriormente mencionada “Le ha dado de manera dolosa dilación a la integración de la carpeta de investigación quitando documentación antes expuesta” (sic).

El hecho quedó registrado en una denuncia de carácter público interpuesto ante la autoridad correspondiente (La contraloría del estado) siendo motivado el presunto mal actuar de Meza Jimenez frente a su cargo, y favoreciendo a que la investigación no avance.

“Se tiene conocimiento de que desde el 2017 algunos caballos se desvanecían en la vía pública, así como un caballo desbocado el 28 de abril de 2017 en avenida Vallarta que lesiona a una persona que va caminando y bueno pues el visible maltrato por lo flacos y descuidados que están, solicitó yo a la dirección de protección animal los certificados médicos que según el artículo 46 de su propio reglamento, son una condicionan de Padrón y licencias para circular, los caballos deben circular con este permiso.

El parte médico según la Dirección, lo tenía la Universidad de Guadalajara porque envían a un médico veterinario de nombre Rubén Anguiano Estrella a que realice estos partes médicos, entonces  yo pregunto a la UDG, y me responde que no hay hay oficio de comisión para esta persona y que tampoco lo ha enviado”.

Hago la comparativa de la primera información, con la segunda que me fue entregada y ya hay muchos caballos nuevos y 54 desaparecidos, de los que originalmente yo había denunciado como maltratados ¿Qué es lo que sucede? Por ejemplo aquí existen incongruencias, el caballo de nombre El Dorado que en el primer listado dice que es un macho castrado, de 350 kilos y que es palomino; pero en datos fundamentales como la edad, en una lista dice que tiene ocho años y en otro dice que tiene 10 años; o sea el caballo en dos meses que tardé en presentar la petición de transparencia cumplió dos años (…) Uno de los líderes calandrieros a medios de comunicación dice que ellos van al rastro, compran caballos, los explotan, y cuando ya no sirven, los regresan al rastro a venderlos para las salchichas, es por eso la desaparición”, dijo Anayeli Gálvez.

LA UDG INVOLUCRADA

Los registros de los caballos son un total caos. Pese a que la Universidad de Guadalajara respondió que ese organismo educativo no era la encargada de llevar un antecedente médico de los equinos según se puede consultar en el expediente UIT/317/2017; este medio de comunicación pudo tener acceso a un registro firmado y autorizado por uno de sus centros universitario, es decir, o desconocían el facto o mintieron en transparencia.

El registro del que Número Cero pudo tener acceso fue emitido por la Secretaría de Administración del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (Debidamente firmado y sellado). En ese documento se envistan 101 caballos (No los 110 de los que el médico Anguiano Estrella argumentó a medios de comunicación), y todos ellos, con claros registros de deficiencias físicas.

 

Ricardo Balderas

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