Un espectador no puede pedir más

Un espectador no puede pedir más

El cine, en nuestros días, mata la historia a base de cortes rápidos, explosiones, personajes totalmente planos y velocidad antes que trama. Primero la persecución, el disparo, la bomba estallando y si hay tiempo entonces un poco de  candidez y profundidad en los personajes, olvidemos los diálogos que conquistan o la trama que nos lleva a sudar en el asiento. El cine es más una pista de carreras que una novela.

Lo bueno es que a Guillermo del Toro el cine de fórmula debe importarle una reverenda mierda, porque nos conquista con dos mujeres trapeando en un diálogo donde una de ellas es muda.

En “La Forma del Agua” el gordo favorito de Jalisco nos demuestra que es el gran maestro en la urdimbre de un clásico instantáneo. Un extraño bípedo marino que nos recuerda al “Monstruo de la Laguna Negra”, comiendo huevos cocidos en una bañera resulta, a nivel dramático, superior a todos los personajes de la última película de La Guerra de las Galaxias y por supuesto infinitamente mejor que Yar Yar Binks o como se escriba esa infamia de la animación por computadora.

Canciones viejas, películas bíblicas, un cine que muere, un monstruo que ama, una princesa muda, un espía ruso, un hombre malo, un secuestro y una bomba israelí son elementos poco comunes para contar un cuento de hadas.

Pero para Del Toro, los cánones de lo común, están ahí para pasárselos por el forro y mediante la simple maravilla de imaginarse las cosas y escribirlas sin poner primero la taquilla, los juguetes, la mercadotecnia y en dinero, el director mexicano es capaz de entregarnos una de esas historias que conmueven hasta el fondo del alma, que nos tienen agarrados de la silla temblando como hojas ante el destino que enfrentan los protagonistas.

Un espectador no puede pedir más.

 

Zul de la Cueva

2 comments

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  1. Alondra Torres

    16 enero, 2018 at 11:59 AM

    Concuerdo, la fotografía, el diseño de arte, los personajes redondos. El monstruo que resulta ser el humano, la adoré.

    • Dolores Delgado

      16 enero, 2018 at 6:15 PM

      Gracias por leernos, Alondra. Saludos.

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