Guadalajara, la ciudad de Tadeo

Guadalajara, la ciudad de Tadeo

El lunes 21 de mayo de 2018, en medio del caos de una ciudad sitiada por la violencia, mientras un grupo de madres y padres de familia que han sido víctimas de feminicidio marchaban hacia el parque Revolución o parque Rojo,  a fin de instalar el memorial por las víctimas de feminicidio en el Estado de Jalisco, el aparato de seguridad del Estado se volcaba en proteger a Luis Carlos, un funcionario que sufrió un atentado y fue protegido de inmediato por su equipo de seguridad de sus atacantes, por eso pudo salvar la vida y salir con una leve lesión en su mano.

De inmediato, el gobierno comandado por Aristóteles Sandoval convirtió a la ciudad en un campo de batalla, cuidaron y protegieron a Luis Carlos, lo llevaron a buen resguardo, le atendieron su manita desconchavadita y desplegaron una persecución policíaca para encontrar a quien atentó contra el funcionario estatal. En las persecuciones por toda la ciudad, sembraron el terror y la inseguridad al disparar sin precaución y al no tener protección ni cuidado por la ciudadanía.

Los grupos delincuenciales hicieron su parte, incendiaron vehículos y bloquearon distintos puntos de la ciudad.  En uno de los Autobuses incendiados, viajaba Tadeo y su mamá, ella no sabía que su hijo de ocho meses nació en la ciudad equivocada, no sabía que solo viviría doscientos cuarenta y tres días porque en Guadalajara todos los días corres el riesgo de estar en el lugar y momento equivocado. A Tadeo nadie lo protegió, no hubo una movilización estatal para buscar de inmediato a quienes incendiaron el autobús en que viajaba, vamos, ni siquiera estuvieron los bomberos a tiempo, el camión se apagó solo.

Javier murió por una bala perdida, una de esas que en medio de la guerra desatada este lunes 21 de mayo en la ciudad, poco importaba de cuál arma se disparó. No importaba, porque quien la disparaba no le importaba tampoco la seguridad del ciudadano común, solo la seguridad y el bienestar de Luis Carlos, el flamante Secretario. Seguramente Aristóteles dirá que la culpa es de Javier, porque estaba en el lugar y el momento equivocado. También Javier se equivocó de ciudad.

Se equivocaron también las niñas vendedoras de dulces lesionadas por las balas dirigidas al Secretario. Ellas, sin guardaespaldas, no tuvieron la suerte de identificar a los sicarios y resguardarse a tiempo; ellas son de la otra Guadalajara y del otro Jalisco, del Estado impune y fallido que permite que se asesine a las niñas y mujeres y los crímenes queden impunes. Ojalá el Estado hubiese respondido con esa misma fuerza para brindar seguridad a todas esas niñas y mujeres que no tuvieron la suerte de ser protegidas por el gobierno estatal. Las víctimas de feminicidios nacieron también en la ciudad y el Estado equivocado.

El recuento de los daños al día de hoy, son tres muertos y 10 lesionados, todos ellos porque se encontraban en el lugar y momento equivocado, es decir en la ciudad equivocada. Pero no se preocupen, Aristóteles y Luis Carlos salieron en rueda de prensa a anunciar que afortunadamente Luis Carlos se encuentra bien, solo con su manita desconchavadita, en  la otra ciudad de Guadalajara, la de ellos, tan alejados de la ciudadanía.

 

Guadalupe Ramos Ponce

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