Hablemos del amor romántico

Hablemos del amor romántico

Esta semana quisiéramos hablar un poquito acerca del amor, siempre les nombramos el amor entre mujeres, la sororidad y el acompañamiento (todo esto invitando también a renunciar al amor romántico) como la mejor opción para vivir y derrocar el sistema heteropatriarcal. Pero ¿por qué? ¿Qué hay del amor romántico?  Ese que nos habla del encuentro de las almas porque estaban destinadas a complementarse en este mundo, que las diferencias, las peleas y las “batallas” superadas hacen que el amor se vuelva más sólido, más fuerte, ese que nos dice que el amor todo lo puede, todo lo cree y todo lo perdona…

El mito del amor romántico, se convierte en un obstáculo para nosotras las mujeres, empieza a ser plantado en nuestras mentes desde la niñez (con el príncipe azul, el matrimonio y el juego de “la casita”) y se sigue perpetuando durante la adolescencia y la edad adulta (en las música, la televisión, el cine y la mayoría de nuestros espacios de convivencia, trabajo o recreación)  así pues negando la existencia de las relaciones de poder y  haciendo imposible para nuestra mente que se pueden gestionar los conflictos y las emociones a través del diálogo y consenso.

Hace mucho tiempo una ex pareja me comentaba que los amigos que más le habían hecho daño eran los que en la actualidad consideraba sus mejores amigos y los que más la amaban, yo no entendía nada, en busca de que yo comprendiera su argumento me dijo: “Sí, por ejemplo, ¿a partir de cuándo notaste que nuestra relación se volvió más solida, que nos empezamos a amar más y más? (ella misma respondió) pues desde que… *inserte todas las cosas violentas que vivimos (chantajes emocionales, gritos, peleas, cuernos, muchos días de llorar y “reconciliarnos”, sexo desenfrenado para volver a sentir propiedad y después llorar juntas por lo mucho que nos amábamos y lo mucho que nos estábamos haciendo daño, acompañado de mil palabras de perdón  y promesas de amor eterno*… mi cara se petrificó, su concepción de amor resumida en unos minutos de plática me dejó atónita y mucho más perpleja me dejó el darme cuenta en qué medida yo estaba cooperando en toda esa violencia sistemática.

Es importante señalar que el amor entre mujeres y la lesbiandad no está exento de violencia por arte de magia, es un proceso de deconstruir, revisar, analizar, interiorizar, señalar, consensuar y decidir en forma individual (primeramente) y después en pareja y/o grupo.

Cuestionemos los mitos del amor romántico más comunes.

Mito de la omnipotencia: como decíamos al inicio, “el amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo perdona” así, se nos hace creer que cuando estemos enamoradas y tengamos una pareja deberemos superar todo, pero TODO, los gritos, las deslealtades, los chantajes, la violencia física, económica y emocional. TODO  lo puede y lo perdona.  Desde chiquitas nos dicen “es que si te molesta y te jala el cabello seguro es porque le gustas” con esto empezamos a aceptar la violencia como señal de cariño y amor… Y en el acto más limpio y puro de mi entrega… ¿Te mato? Así la aceptación de este mito es la perfecta excusa para la flojera emocional y nunca modificar comportamientos y actitudes tóxicas.

Mito de la media naranja: El amor está predestinado, existe una persona ideal para ti y será la única, el amor de tu vida, esa persona que te complementaba y llenaba todos los espacios vacios e inseguridades para así tú llenar los de ella/él. Cuando no es necesario, cuando “la otra media naranja” eres tú, con todas tus virtudes, capacidades, cuerpo y mente. Tu amor propio. Y que no hay una persona única que será la destinada a pasar el resto de la existencia con nosotras, cuando a lo largo de tu vida podrás encontrar más personas con quien compartir, crecer, crear y vivir maravillosas experiencias. La aceptación de este mito va de la mano con el anterior, ya que al ser “el amor de tu vida” hay que aceptar cualquier tipo de toxicidad por el miedo a “perderle” (cuando no es tuya/o).

Mito de la entrega total: Este ve a la pareja como la única fuente de felicidad, amor y compañía. ¿Cuántos amigxs, compañerxs y/o familiares se han alejado (o has alejado) mientras estás en una relación de pareja? No por existir en otras realidades (como tu clase de baile, la salida con las amigas a bailar o por un café, tu soledad frente al televisor, un libro, teatro, etc) significa que dejas de amar a tu compañera/o, al contrario, estás creando lazos fuera, te estás amando más a ti misma/o y así solidificando tu amor propio. No puedes dar amor sin amarte a ti misma/o. Sin embargo al amor romántico no le gusta esto, porque significa que te ves como ser individual e independiente a tu pareja (PUES SÌ LO ERES), no  le necesitas, ni tienes por qué estarle “sirviendo”.

Mito de los celos: Este mito hace creer que los celos son señal de amor, pero de “amor del bueno”, incluso se dice que “si no te cela, no te quiere”. Cuando los celos solo denotan la inseguridad de la otra/o consigo misma/o y/o señala lo mucho que cree que le perteneces. Así los comportamientos tóxicos que son producto de los celos llevan a reprimir a la pareja, ser injusta/os, egoístas y violenta/os. A que ya no te suena a amor ¿verdad?

Les invitamos a cuestionar todas estas actitudes y acciones en torno a romantizar las relaciones de pareja, amistad y/o familia. Vamos desmontando el amor romántico y construyendo relaciones y convivencias más sanas y realmente amorosas.

 

COLETA – Colectivo Lésbico Tapatío

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