Hablemos sobre el aborto

Hablemos sobre el aborto

Para pensar en el papel discursivo y participativo de las mujeres lesbianas en los temas de la interrupción legal del embarazo, en el cual hemos sido mencionadas por una parte por las y los detractores llamando “tortilleras” y “lesbianas” a algunas mujeres que apoyan la despenalización del aborto y por otra de estas últimas que se “defienden” diciendo que “no todas las que apoyan el aborto son lesbianas. Este “desmarque” social es por demás interesante para partir de un análisis de nuestra ficha de juego en este tema que tienen que ver con el cuerpo de las mujeres.

Consideramos que las mujeres que nos nombramos como lesbianas tenemos que pronunciarnos necesariamente a favor de la despenalización del aborto, ya que detrás de él existe la politización de la pregunta inminente si nuestro cuerpo nos pertenece o no. Históricamente (a las mujeres de cualquier orientación sexual) se nos ha sido vetada la idea de decidir a quién amar, con quién coger, cómo coger y qué pensar.

Nuestra sexualidad ha sido pensada por otros y para otros (sí, otros en masculino) , creemos que si alguna población puede entender la negación de decisión sobre los cuerpos somos las mujeres lesbianas, ya que nos vemos con una postura política más que con una orientación. Sabemos qué es que te peguen  en la cara y te escupan, como le paso a las chavas de la marea verde en argentina, sabemos que es importante para ellas desmarcarse del “aparente estigma” de “TORTILLERAS”, como una letra escarlata cocida a su ropa, pero creemos que es importante tomar una postura de acompañamiento y de libertades hacia todas las  mujeres, y esto solo comienza tomando nuestros cuerpos como propios y decidiendo qué pasa y qué no pasa por ellos.

Así la postura más coherente de las mujeres lesbianas politizadas será: sí al aborto libre, seguro y gratuito, ya que abortamos cualquier fórmula de control heteronormativa y comercializadora de los cuerpos de las mujeres que comienza viéndonos como objetos al servicio del Estado y de los mercados para la reproducción y producción de “más fuerza de trabajo para sus arcas”, por ello el “desmarque” de algunas mujeres homosexuales y heterosexuales del tema: “¡Las lesbianas no se reproducen! ¿para qué opinan?, ¡las “abortistas” son lesbianas porque no aprecian el ser madres! ¿para qué opinan?”.

Es muy simple, estamos dentro del reclamo por la descolonización de los cuerpos de las mujeres, el argumento de los y las detractoras por un aborto despenalizado es el de las familias tradicionales, que tanto daño han hecho a las mujeres diversas, siguiendo la lógica capitalista (producción, producción al infinito) tiene un discurso moralizante, obviamente, para las sociedades que pretenden darle valor al argumento dicotómico de bueno vs. malo, normal vs. anormal, matar bebes malo vs. salvar bebés bueno.

Este nivel de discusión nos acerca más a saber que cada vez que las mujeres lesbianas decidimos algo que tenga que ver con los cuerpos en lo social y lo político, pretendemos que la discriminación y el sexismo, arma principal de la lesbofobia, desaparezcan. El tema del aborto libre es sólo uno de los miles donde se pretende desmarcarnos, pero cuando decimos que la lucha es con todas las mujeres que deciden por si mismas es en serio, así que probablemente sí sean unas “tortilleras” las “abortistas”, pero politizadas y conscientes, no se asusten no es un insulto nunca más, es un placer hacerle a eso de la “torteada” (sic.).

 

COLETA – Colectivo Lésbico Tapatío

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