La mordida tóxica y el desastre ambiental

La mordida tóxica y el desastre ambiental

Emporios transnacionales impunemente destruyen ecosistemas completos. El saldo total es incalculable y, las empresas extractivas son identificadas como uno de los principales problemas. Esta emergencia ecológica obligó a organizaciones civiles a acudir con instancias internacionales para buscar ayuda, ahí comenzó la Mordida Tóxica, una muestra gastronómica del desastre que explica cuatro de los casos más públicos en América Latina.

El caso en México es el más emblemático, y no sólo por el desastre generado por la empresa Grupo MÉXICO, sino porque particularmente el Gobierno de este país, ha ignorado los intentos de la Organización de las Naciones Unidas por generar una visita oficial del relator Baskut Tuncak encargado de las obligaciones de Derechos Humanos relacionadas con la gestión y eliminación ecológicamente racionales de las sustancias y desechos peligrosos.

Sin embargo, Baskut Tunkat pudo realizar una visita extraoficial gracias al trabajo de algunas organizaciones civiles y aprovechó el escenario brindado para hacer pública la negativa del Gobierno Federal por atender un posible caso de envenenamiento infantil.

–Es una oportunidad poco común para mi, estar en Latino América, específicamente en México. De hecho, el Comité de las Naciones Unidas para los Derechos de los Niños, le pidió al Gobierno de México que me hicieran una invitación de manera oficial a este país porque les preocupaba ciertas situaciones en cuanto a plaguicidas tóxicos a los que estaban expuesto varios niños en algunas comunidades y el gobierno se comprometió a invitarme pero pare que ya han sido las elecciones y otros eventos, pero la invitación oficial no se ha materializado.

Mientras el discurso del relator denunciaba los abusos perpetuados por Grupo MÉXICO, el chef del restaurante Pasillo de Humo se preparaba para una de las experiencias más complicadas para un chef: Preparar alimentos que las personas no deseen comer, pero deliciosos.

El primer plato, Aguachile de mariscos sonorenses al lixiviado de cobre, cortesía de Grupo México y una apología al crimen ambiental donde se dañaron las aguas de los pueblos que se ubican en las inmediaciones del Río Sonora.

Y continuó el mensaje de Baskut: Desde hace cuatro años que las comunidades no han tenido acceso a un hospital o a la clínica que se les prometió. Y hablamos de una de las compañías más grandes de todo el mundo, una compañía que literalmente mueve montañas en unas cuantas semanas y, no pueden construir unas cuantas instalaciones de tratamiento de agua o terminar de construir un hospital que es a lo que se comprometieron. Si esto no es un ejemplo descarado de que creen que tienen el derecho a la impunidad, entonces no sé qué más podría ser.

Otro de los mensajes sobresalientes del discurso, fue en el que Tuncak aseguraba que la industria extractiva no es rentable debido a su tendencia a destruir comunidades enteras y a que cuando extraen la materia con la que hacen negocio, jamás la reemplazan. Desde el punto de vista del relator, el problema con violentar los derechos humanos a travez del mal tratamiento de sustancias tóxicas, es que una vez cometida la violación, no existe la reparación del daño.

El plato fuerte y el acompañamiento; un claro ejemplo de los daños irreparables: Tártara variada en aceites no renovables, inspirada en el caso de contaminación en el Amazonas (Alud en Brasil) y, Tostada de huachinango envenenado por plaguicidas, basado en la contaminación del Río La Pasión en Guatemala por plaguicidas.

Según explicó Baskut Tuncak, la exposición a sustancias tóxicas son reconocidos como “casos de violencia” debido a que los tóxicos causan un daño increíble, y lo particularmente peligroso no es el hecho de que causen cáncer y otras enfermedades, si no que las víctimas no tienen acceso a ningún remedio efectivo.

El postre: Crema de yuca aderezada con petróleo, manejo de pesticidas en zonas indígenas Perú. Como no es posible separar el derecho a la información, del derecho a la salud o del derecho a un remedio efectivo. Este caso –Del que Baskut también se pronunció, y lo hizo en defensa de los pueblos afectados– cerró el banquete de veneno. Un dulce trago amargo de la realidad indígena.

Así fue como a los asistentes al discurso de Baskut Tuncak –Y al propio Baskut–, se les ofreció una degustación de platillos inspirados en las diferentes catástrofes que el relator había investigado durante los cuatro años que tiene frente a la relatoría.

El evento fue realizado en las instalaciones del Museo de la Tolerancia en Ciudad de México el pasado lunes 7 de mayo. Y al relator lo acompañaban representantes de los afectados por la contaminación; por el caso de la Cuenca del Río Sonora, iba Francisco García; Raúl García Barrios asistió en su calidad de investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM; representando al Senado, asistió Angélica de la Peña Gómez, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos; también asistió, Omar Arellano, doctor en toxicología de la UNAM; Mayeli Sánchez, maestra en ciencias y experta en ecología acuática y Benjamin Cokelet, director y fundador de Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER).

 

Ricardo Balderas

No comments yet. Be the first one to leave a thought.
Leave a comment

Leave a Comment