Puigdemont y su proceso de extradición

Puigdemont y su proceso de extradición

A Andreu Cornellana y todos los que son como él.

Posterior al arresto del Carles Puigdemont, mientras cruzaba de Dinamarca a Alemania, con algarabía por un lado y con enojo por el otro, se vivió en la Península Ibérica la negativa de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein a la petición de extradición por parte del Reino de España; y es que para extraditar a una persona de un país a otro se requiere que los hechos ilegales que se le imputan, sean delito en ambos estados, pero no el nombre y algún aspecto aislado de la conducta, sino todos y cada uno de los elementos de la misma.

Si falta algún elemento ya no se puede. Sin embargo, si los elementos son iguales, se podrá extraditar aunque el delito tenga un diferente nombre.

A Puigdemont se le imputa, en España, el delito de rebelión por haber organizado un referéndum para preguntarle al pueblo de Cataluña si quería seguir formando parte del Reino de España. Referendum que el Gobierno Español declaró ilegal y después trató de impedir a la fuerza  golpeando y lastimando a la de gente pacífica mientras votaba (se atendieron sobre 300 heridos).

Después con la legitimidad democrática -porque la gente salió a votar y voto, pese a amenazas, golpes, disparos de balas de goma y gases lacrimógenos, por parte de la Policía del Reino– hizo una declaración de independencia.

Entonces, la Justicia del Reino, si es que se le puede llamar así, decidió imputar, entre otros, al Presidente de la Generalidad Catalana con el delito de rebelión; por haber convocado a unas elecciones “ilegales” y, especialmente por desacatar, la sentencia de los tribunales españoles que habían ordenando que no se llevaran a cabo dichos comicios.

Ante la imputación del delito de rebelión, el aún Presidente de la Generalitat tuvo que exiliarse en Bélgica y de ahí; fue invitado a un congreso en Finlandia, de donde decidió regresar a Belgica en coche y al cruzar Alemania fue arrestado, en acatamiento a una órden de captura europea.

Lo paradójico del caso es que en Alemania lo más parecido al delito de rebelión español es el de alta traición; pero éste a diferencia de aquel, requiere que haya violencia cosa que no ocurrió. La única violencia que se practicó, durante el referéndum de independencia catalán, fue por parte de la Policía y la Guardia Civil.

Para poder cumplir con el elemento de violencia en la conducta, los abogados y tribunales del Reino arguyeron ante la justicia alemana que realizar un referéndum inconstitucional pese a expectativas de altercados violentos, era violencia. Solo faltaba que acusaran a Carles Puigdemont de obligar a los catalanes a darle de cabezazos a las macanas de los jenízaros de Madrid.

Celebramos este modo pueril de argumentar, será de suma utilidad a una defensa inteligente de Puigdemont, cuando haya que argumentar que los tribunales del Reino de España son incapaces de dar un fallo imparcial con respecto a otras acusaciones relativas al manejo de dineros públicos que también se le formularon al ex presidente de la Generalidad Catalana.

Finalmente queda demostrado que, en Europa como en todo el mundo, tanto en materia de leyes que establecen los legisladores, como en materia de interpretaciones que formulan los jueces, no es lo mismo que lo mesmo.

 

Osofronio “El Mayor”

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