Reynaldo Villafañe Robles, la disidencia que no muere ni a balazos.

Reynaldo Villafañe Robles, la disidencia que no muere ni a balazos.

Camarada, compañero, hermano, militante, comunero. Villafañe tuvo suerte muchas veces, la última con una mujer oaxaqueña que le salvó la vida con un hijo, fortuna tan irreductible como su política bolchevique a la mexicana. Con una pierna que arrastra y un brazo que duele a fuerza de represión, Rey, como le dicen sus amigos, acumula treinta años de militancia magisterial en la legendaria sección 22 (S-22), una de las últimas fuerzas políticas antipriistas y anticapitalistas que quedan en México.

Reynaldo Villafañe Robles es un hombre de cincuenta años, estatura promedio y aspiraciones revolucionarias, oaxaqueño con todo lo que eso implica: sindicalismo magisterial, antireformista, disidencia civil organizada, SNTE, CNTE, revolución democrática. El campo semántico de la vida de Rey está marcado por su amor al arte (estudió la Normal en artes escénicas, pero se especializó en docencia social).

Rey es comprensible sólo desde una escala teológica, donde la revolución es un acto de amor y la resistencia que pone el pecho a las balas, al gas pimienta, a los toletes y arriesga el hambre o el destierro, existen por obligación moral, porque hacer lo correcto es más importante que el beneficio personal. Así la revolución de los profes es permanente y amable, es cariñosa, es de la mano de los niños, es con el libro abierto y el gis en el pizarrón de la escuela rural o urbana.

—A la revolución la concibo no como un movimiento armado, sino, como un intercambio de ideas, re-evolucionar la idea. En ese sentido la revolución es plantear ¿Cómo vas a transformar tu vida? La lucha revolucionaria aquí en Oaxaca la hemos llevado a partir de una educación diferente, de una educación que no esté alienando a nuestra gente, de una educación en donde los maestros nos demos cuenta ¿Qué pasa con esa hegemonía epistemología? ¿Cómo es que la trabajo sin darme cuenta? ¿Cómo es que he cosificado o he ayudado a cosificar al hombre como especie?

—Entonces nuestra lucha revolucionaria consta de cambiar los contenidos, o simplemente ofrecer otros puntos de vista sobre esos contenidos. Esa es nuestra lucha.

Oriundo de la ciudad de Oaxaca, y sus padres en la Sierra Juárez en el pueblo de San Domingo, del distrito de Villa Alta; pero educado entre las páginas de Bertolt Brecht, Eduardo Galeano y Ricardo Flores Magón. En la Sierra aprendió el significado de la palabra “asamblea” y, con Brecht, Magón y Galeano el significado de “Educación”.

Sobrevivir a la masacre no es su carta de presentación. Reynaldo Villafañe es primero un apasionado de las artes, y está orgulloso de eso. Empero, la noche del martes 18 de abril aprendió todo lo que un hombre debe saber sobre la paternidad y la vida; una llamada telefónica anunciando que su hijo estaba en el hospital debido una lesión en los huesos, lo salvó de estar en mitad de una masacre. Nochixtlán lo marcó para siempre.

—Yo creo que las artes sirven principalmente para dos cosas: Una es para alienar, para someter; y la otra, para liberar. Nosotros, los maestros de Oaxaca hemos tomado la ruta de la liberación. El arte es libre por naturaleza, y si es libre por naturaleza, entonces debe de crear mundos mejores. Porque cuando el arte sirve de manera clientelar, cambia, se rompe.

Mirar la muerte a los ojos

El 19 de junio de 2016 se realizó un operativo al mando de la Policía Federal para desalojar un bloqueo carretero en el estado de Oaxaca, el cual habría sido promovido por simpatizantes de la Sección 22 de la CNTE en dicha entidad. Todo terminó en manos de la muerte, una muerte que no quiso besar a Reynaldo pero sí le susurró al oído que recordara que tenía un hijo.

El enfrentamiento cubierto por el clásico velo “de mentiras” por parte de la autoridad federal, dejó rastros innegables de violencia de estado. Según el estimado de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se registraron 3 enfrentamientos entre civiles y elementos policiales en las poblaciones de Nochixtlán, Huitzo y Hacienda Blanca y Viguera, como consecuencia de los cuales 7 personas perdieron la vida, 453 civiles resultaron con lesiones físicas (45 de ellos por arma de fuego) o sicológicas, así como 106 elementos policiales (4 de los cuáles tuvieron lesiones por arma de fuego).

Una noche antes de la masacre en la que le tocaba estar, Reynaldo recibió una llamada de su esposa anunciándole que su hijo más pequeño había sufrido un accidente. El guerrillero cultural tuvo que tomar una de las decisiones más importantes de su vida, entre continuar con la lucha por la liberación educativa de su pueblo o acudir al hospital para ver a su hijo.

Dijo que el olor a muerte lo hizo tomar la decisión de ver a su hijo, y pensó, —Si esta va a ser la última, tengo que verlo primero— ese olor a podrido, a algo roto, le hizo creer que podía ser la última vez. Villafañe dejó el campamento esa misma noche; y para cuando quiso regresar, sólo había sangre. Sus compañeros de lucha habían sido acribillados aparentemente por un pelotón de Federales. El reporte médico de su hijo arrojaba una fractura ósea. También el magisterio estaba fracturado.

—Yo creo que las armas no tienen que existir. No tienen que existir porque son para someter, para intimidar, son para controlar; para eso han servido las armas y en ese proceso creo que podemos vivir en un mundo en el que las leyes naturales estén sobre las leyes sociales, esas leyes sociales en las que el hombre debe de tener una relación estrecha con la naturaleza, con nuestros hermanos humanos. En si, yo no estoy de acuerdo con el uso de armas. Un hombre de arte no tiene tiempo para estar pensando en armas.

Postdata

En la foto aparece Reynaldo acostado en el suelo mirando hacia arriba. ¿Qué ha podido hacer que un guerrero, que un educador, que un hombre capaz de enfrentar al ejército armado sólo con sus palabras, caiga al suelo postrado?

Orozco, el hombre de fuego de la capilla del Ex Hospicio Cabañas, en Guadalajara, lo tiene de hinojos. Al salir, conmovido hasta las lágrimas dice:

“Es una crítica tremenda, es un documento histórico, es arte”.

 

Ricardo Balderas

3 comments

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  1. Larisa

    16 noviembre, 2017 at 10:56 PM

    Mi amigo y hermano del arte y resistencia !!!! Lo abrazo y pido al Universo que nunca se canse de luchar y de crear….gracias Zul

  2. ursula zapata

    16 noviembre, 2017 at 5:24 PM

    Respeto y admiración a su amor, a su dignidad, a su resistencia y tenacidad, es un honor ser su hermana de artes y luchas.

  3. Gustavo Dominguez

    16 noviembre, 2017 at 12:57 PM

    Vientos Balderas ese es Reynaldo Villafañe un hombre íntegro al lado de su pueblo, qué gusto conocerlo y qué ejemplo de vida.

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